Antoni Tàpies, Blanco con cuatro signos negros, 1964-1965. Colección Caja Mediterráneo.

El MACA, Museo de Arte Contemporáneo de Alicante ha invitado en esta ocasión a la obra de Antoni Tàpies titulada «Blanco con cuatro signos negros» de 1964-1965, perteneciente a la Colección Caja Mediterráneo de la Obra Social Caja Mediterráneo depositada en el MACA y que podrá disfrutarse desde Octubre de 2013 hasta Febrero de 2014.

La pieza invitada es, en esta ocasión, una gran pieza del artista Antoni Tápies. Se trata del lienzo Blanco con 4 signos negros, 1964-65, técnica mixta sobre lienzo,195 x 260 cm, perteneciente a la Colección Caja Mediterráneo depositada en el MACA.

Antoni Tàpies (Barcelona, 1923-2012)

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Inicia sus tanteos artísticos durante la larga convalecencia de una grave enfermedad. La creciente dedicación al dibujo y a la pintura le empujan a abandonar los estudios universitarios. En la década de 1940 ya expone sus obras, de marcada personalidad, que lo destacan en la panorámica artística del momento. Es cofundador de la revista Dau al Set (1948). Influenciado por Miró y Klee incrementa entonces el factor iconográfico y la temática mágica. Poco a poco incorpora elementos geometrizantes y estudios de color que desembocan en un interés por la materia, el cual se traduce en telas de textura intensa y de grandes posibilidades expresivas y comunicativas. Con estas obras Tàpies logra, hacia mediados de los años cincuenta, el reconocimiento internacional. A partir de la década de los sesenta incorpora nuevos elementos iconográficos (signos de escritura, elementos antropomórficos, pisadas y signos que aluden a la realidad de Cataluña) y procedimientos técnicos (nuevas superficies, uso de objetos cotidianos y del barniz). El lenguaje pictórico de Tàpies ha evolucionado desde entonces y ha dado como resultado una creación plástica diversificada y productiva admirada alrededor del mundo.
Ha exhibido en el Museum of Modern Art y en el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, en el Museum of Contemporary Art de Los Angeles, en el Institute of Contemporary Arts y en la Serpentine Gallery de Londres, en la
Neue Nationalgalerie de Berlín y en la Kunsthaus de Zurich, en el Musée d’Art moderne de la Ville de Paris, en el Jeu de Paume y en el Centre Pompidou de París, en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, en el Institut
Valencià d’Art Modern de Valencia y en el Museu d’Art Contemporani de Barcelona, entre muchos otros. Paralelamente a su actividad artística, Antoni Tàpies ha desarrollado una labor de escritor que ha dado lugar a diversas publicaciones: La pràctica de l’art (La práctica del arte, 1970), L’art contra l’estètica (El arte contra la estética, 1974), Memòria personal (Memoria personal, 1977), La realitat com a art (La realidad como arte, 1982), Per un art modern i progressista (Por un arte moderno y progresista, 1985), Valor de l’art (Valor del arte, 1993) y L’art i els seus llocs (El arte y sus lugares, 1999).

Obra

Una gran obra del artista catalán que establece diálogo con el grupo de obras de la Colección Arte Siglo XX que atiende a la generación española de los 60, incluyendo en la misma sala un pequeño Tàpies titulado Dues Parpelles. La pieza se ha instalado por un periodo temporal determinado entre los meses de septiembre de 2013 y enero de 2014 en la Primera Planta del MACA, junto a las obras de Millares, Chillida, Torner, Rivera, Zóbel y el propio Tàpies.

Antoni Tàpies es indudablemente uno de los artistas más importantes de la historia artística del siglo XX y uno de los representantes más genuinos de la tendencia informalista. Siempre de forma directa, sus pinturas penetran en el espectador para dejar en un segundo plano las cuestiones de significado resolviendo por medio de fuerza, gesto y materia.

Blanco con 4 signos negros es una obra impactante no sólo por el carácter de su iconografía, sino también por la auténtica lucha que se establece entre la oscuridad y la luz, una característica peculiar de la obra tapiana. Si el color negro conecta de una manera u otra con la idea de la muerte, el color blanco sugiere la esperanza de la luz. Obra de gran tamaño donde destacan elementos en negro sobre el fondo blanquecino uniforme de la tela. Los que se sitúan en la parte central en disposición vertical son simplemente líneas negras, mientras que los que se encuentran en los extremos del eje central horizontal pueden leerse como dos letras, la “A” y la “T”. Lo cierto es que estas letras aparecen con gran frecuencia en la obra tapiana, pues son las iniciales del nombre y apellido del artista. Son por tanto la clara alusión a la presencia del artista en la obra; incluso pudieran entenderse como una firma. Al mismo tiempo, es necesario decir que especialmente la “T” aparece en muchas obras de Tàpies: esa letra es también la cruz, característica esencial de la iconografía cristiana. Por supuesto Antoni Tàpies no solo habría heredado esa tradición iconográfica del barroco español, sino del arte religioso de todas las épocas. Por lo general, los títulos de las obras de Antoni Tàpies ofrecen poca información al espectador, en tanto que son escuetos y sólo hacen referencia a algún aspecto determinado de la obra o ni siquiera eso, ya que son sintéticos. El artista, al ofrecer tan poca información acerca de su obra, Blanco con 4 signos negros potencia la necesidad de aquellos que la observan, de indagar qué ocurre en ella, de qué se trata. Esa es precisamente la cuestión esencial: ser capaz de desencadenar en aquellos que observan con detenimiento y desean saber más en torno a la obra, un proceso de reflexión que les conduzca a desvelar los enigmas que las obras proponen, tanto en particular como en conjunto.

A pesar de la calificación de Tàpies como “informalista”, en sus pinturas suelenaparecer signos como cruces, líneas, números y letras que pertenecen al universo simbólico e interior del artista, con claras alusiones al universo, la vida, la muerte o la sexualidad, así como una fuerte presencia de la figura humana aparentemente velada por al abstracción con que está planteado su trabajo. Su obra plástica revela una personal asimilación de las culturas orientales, y una delicadísima percepción de la realidad de los problemas que acosan al hombre, a la vez que enaltece y espiritualiza aquello que, por tradición, la cultura occidental ha considerado pobre y desechable.

El artista eleva cualquier elemento presente en el cuadro o cualquier objeto de la vida cotidiana a la condición de signo. Picasso, afirmaba que el “arte es el lenguaje de los signos” y Tàpies lleva esta afirmación hasta el límite con el denominador común de la intensidad, la fuerza, la espiritualidad, la integración con la materia, la disposición del color. Signos que se mostrarán y se mezclarán para provocar, no para dar respuesta: “los símbolos están ahí pero no los desarrollo ni los analizo“ nos dice el propio Tapies.

La presencia de la escritura en sus obras devuelve al signo toda su capacidad ideográfica y otorga al lenguaje una fuerza con un valor mágico-religioso, de raíz claramente románica. Un lenguaje que no abandonará con el paso del tiempo, pues es el suyo propio. Pese a la evolución de los años y de su obra, la iconografía continuará siendo imprescindible para la expresión más profunda de sus sentimientos. Los signos están presentes, atados a nuevas conexiones y con nuevos elementos, pero siempre presentes. Y así, su creatividad tiene siempre como resultado obras de una gran contundencia plástica.

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