Una de las líneas de investigación más importantes en la obra de Montserrat Soto es la reflexión sobre el arte a través de los espacios donde se muestra y alberga. En el año 1997 - en Silencios - la artista centra su atención en los almacenes de obras de arte de varios museos, los lugares donde el arte no se ve, donde el arte descansa. Posteriormente, Soto emprende durante cinco años el proyecto Paisaje Secreto, una serie de fotografías que recoge los interiores de un conjunto de casas de coleccionistas de arte contemporáneo en América y Europa. El arte se torna ahora en exclusivo, solo acceden a él los propietarios y sus invitados en la intimidad. En las salas del MACA podemos contemplar 13 de estas fotografías, pertenecientes a la Colección Telefónica.
Para llevar a cabo su proyecto, la artista consiguió colarse en estos hogares; espacios privados, inaccesibles pero cotidianos, y muy alejados de la sacralización que rodean a las obras de arte en los museos. Habitaciones, salones, comedores, despachos y hasta baños son los contenedores de obras artísticas, muchas de ellas de autores muy cotizados, cuyo objetivo en primer término es decorar estas estancias. Sin embargo, transforma lo privado en público y abre la puerta a un sinfín de aspectos conceptuales, simbólicos e incluso psicológicos, relacionados con el coleccionismo.
Pintura, escultura, fotografía, objetos etnográficos o artes decorativas pueblan esta serie de fotografías de residencias anónimas a la espera de provocar en el espectador, que observa sorprendido y hasta atónito, todo tipo de sensaciones y preguntas: ¿Para quién se reúne semejante cantidad de objetos? ¿Cuál es el objetivo de poseer una colección? ¿Qué es lo que determina la selección de las compras? ¿Tiene siempre buen gusto un coleccionista…?
El arte como autorreferencia desde su trastienda más desconocida para el común de los mortales se convierte en una radiografía simbólica de los valores de la sociedad contemporánea. Y construye memoria que, a veces, es de todos.