Michel de Certeau, filósofo francés, en la “Práctica de la vida cotidiana” cuando habla de las “invisibles identidades de lo visible”, hace una propuesta muy a tono para la fotografía. Él propone que lo que se ve en el paisaje urbano es siempre un indicio de lo que ya ha desaparecido, que lo visible designa a lo que ya no está.
La idea de la fotografía como un mero reflejo de la realidad, ha sido superada en la actualidad por la mayor parte de los artistas que trabajan en este campo. En sus obras reflejan ya no sólo el instante fotografiado, sino situaciones, momentos algunos de un pasado ya no evidente o imágenes que nos indican o sugieren hechos, situaciones, sospechas, incluso estados de ánimo.
Tanto Xavier Ribas con su obra Estructuras invisibles, (2006) como Javier Codesal con El monte perdido, (2003) nos hablan, desde un punto de vista antropológico, sobre la memoria y la ausencia, con un cierto carácter evocador de lo ya perdido.