Palazuelo. Caligrafías musicales

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Fechas: 13/09/2013-08/12/2013

Lugar: Sala exposiciones temporales del MACA

Organiza: CEART, Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada y MACA, Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, con la colaboración de la Diputación de Alicante

Comisarias: Rosa Castells y Alicia Ventura

Visitantes: 7709

La música, como referente de la creación pictórica y agente de transformación de su lenguaje, es un elemento clave de la cultura de las primeras vanguardias. La existencia de una analogía profunda entre música y pintura o escultura fue de hecho uno de los grandes soportes teóricos en el camino a la abstracción: los ejemplos más claros son los de Paul Klee y Wassily Kandinsky. En la correspondencia entre este último y Arnold Schoenberg, una de las grandes figuras musicales de la época, ambos harán referencia a la idea de una necesidad interior a expresar a través del arte. Mientras Klee destacaba por la muy explicita concomitancia de su pintura con modelos de composición musical polifónicos, la obra de Kandinsky se avecinó a diversos lenguajes musicales, desde la música atonal hasta la sinfonía, pasando por las variaciones.

Son estas algunas de las ideas que sirven de marco a la exposición. Pablo Palazuelo (Madrid 1915-2007) es sin duda una de las figuras clave del arte español de la segunda mitad del siglo XX. Artista excepcional dentro del panorama del arte abstracto español, Palazuelo se aparta de las tendencias generales en las que se inscriben el resto de los artistas de su generación, más interesados en la abstracción matérica o gestual.

Su obra es siempre minuciosa y pulcra, y responde a una concepción de tipo geométrico muy personal que se caracteriza por una depuradísima técnica y un admirable sentido del color. Palazuelo es un hombre de vastos intereses intelectuales y de sólida formación interdisciplinar: interesado en la filosofía antigua, las matemáticas y la física y apasionado del pensamiento oriental, el corpus de textos que deja tras de sí ilustra una trayectoria intelectual a veces intuitiva pero siempre acertada. Escritor y poeta, Palazuelo es en buena medida un teórico que participa de una concepción humanista del artista y que encuentra el sentido último de la obra de arte en el número, en la forma y en su estructura íntima, con sus sistemas de proporciones y de correspondencias.

Esta exposición titulada Palazuelo. Caligrafías musicales pretende acercarse a la obra del artista desde su relación con la música, recorriendo la relación tan íntima que existe entre su obra, el sonido y el silencio. Una relación que se descubre desde las primeras obras realizadas en París, algunas tan evidentes como las escritas Sobre el pentagrama o los conjuntos de signos dispuestos en emocionantes dibujos a modo de Cosas olvidadas. También en sus composiciones posteriores son cuestiones esenciales el ritmo, el tempo, la fuga, la intensidad, los acordes, el timbre o el tono… El punto y la línea se convierten en signos de una forma de notación musical, una caligrafía que puede entenderse como código y lenguaje de un sonido primigenio, de esa música que está en el origen, que es vibración, energía que fluye llenando y coagulando todos los espacios del mundo.

Palazuelo se dedicó a investigar seriamente el paralelismo entre los signos gráficos y la música, desde mediados de los años 70, así como la posibilidad de transcribir la música a través de un código geométrico. Y en esa línea se encuentran series de obras como Monroy, Cantoral o El número y las aguas, un dibujo de los cuales fue transcrito al lenguaje musical por el compositor belga Frederic Nyst, editándose en 1986 un disco con el mismo título que investiga la correspondencia entre los signos pictóricos y los sonidos.

Influenciado decisivamente por Kandinsky y, sobre todo por su admirado Paul Klee, la obra de Palazuelo adquiere un carácter esencialmente temporal. Canto, Coro, La tarde o Concierto son títulos tan evidentes como la serie de litografías De música que se enmarcan dentro de una pintura para ser interpretada o de la pintura como representación simbólica del sonido: ritmo, secuencia, plenitud, vacío, tensión, calma. Cualidades sonoras admirables que descubrimos en series de obras posteriores como Nigredo, Vinculum Amoris, Sylva, Sylvarum, Virtus Marin, Sydus o Arrán, espléndidas y rotundas imágenes construidas o desveladas por el artista a través de un pensamiento que siempre es musical (…) Oigo la melodía.

La muestra presenta obras procedentes de instituciones públicas y privadas, de museos y fundaciones así como de coleccionistas particulares que generosamente han cedido sus obras para esta exposición, sin las cuales no hubiera sido posible.

Un proyecto para mirar y admirar, escuchando, la larga singular trayectoria artística de Pablo Palazuelo.

 Listado obras

 

 

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