El cubismo fue más que una vanguardia, fue el movimiento artístico que inauguró la modernidad. No hubo un solo cubismo sino muchos cubismos. Fundado en París a finales de la primera década del siglo XX por Braque y Picasso, sus límites temporales se extienden más allá de los años 20, cuando otros artistas se incorporan para redefinirlo.
El cubismo propone un revolucionario modo de pintar basado en un intenso trabajo de deconstrucción de la realidad, de renuncia a la perspectiva convencional, de ausencia de detalles y de geometrización de las formas. Al modificar la manera de plasmar la naturaleza de los objetos cotidianos, el cubismo cambió para siempre la forma de mirar la pintura: ahora el espectador debe recorrer planos, líneas y colores, dispuestos según un ritmo propio que obliga, no sólo a una contemplación sensorial, sino también, a un ejercicio intelectual de reconstrucción. Un legado estético que ha perdurado en el tiempo.
La exposición se articula en tres ámbitos. Abrimos la muestra con la obra de artistas contemporáneos que trabajaron en París, la visión de los otros cubismos, y cerramos la exposición con la expansión internacional del movimiento, recogida con la presencia de artistas españoles y latinoamericanos. El núcleo de la colección, y que ocupa el espacio central de la muestra, son las 11 piezas excepcionales del artista madrileño Juan Gris.
Juan Gris es el pintor de la geometría mística y así lo descubre y admira Eusebio Sempere cuando en 1977 adquiere, con gran esfuerzo económico, el lienzo Naturaleza muerta a la servilleta que conservamos en la Colección Arte Siglo XX de este Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA) y que se convirtió en el primer Juan Gris expuesto en una colección pública española. Esta exposición sirve de homenaje a tal generosidad.