Hasta su fallecimiento en 2016, Tony Feher centró su práctica artística en la escultura y la instalación. El uso de materiales modestos y encontrados, como botellas de plástico, cajas de cartón, canicas y toda clase de objetos comunes de procedencia diversa, son una constante en su obra. La inteligente y sorprendente manera de reutilizar, manipular y combinar los materiales de trabajo, el exquisito uso del color, la precisión y rigor de un proceso, a la vez, reflexivo e intuitivo y la poética que transmiten sus ensamblajes, confieren a sus piezas una singular belleza estética. Con su trabajo, Feher realiza una reivindicación de lo efímero y frágil, construyendo poemas visuales que entroncan con lenguajes tan diversos como el minimalismo, la abstracción y el dadá. Cinco obras de Tony Feher, que recorren tres décadas de trabajo, están incluidas en la colección, siendo además muy representativas de su trayectoria artística.