En el París de los años 50, las formas geométricas se convierten en protagonistas de un arte con apariencia industrial preocupado por la investigación sobre la luz y los efectos ópticos Y lo más importante, el movimiento, real o virtual. La estructura se mueve por azar o por un motor incorporado y transforma su apariencia y el espacio que la rodea. Obras de arte abiertas, ni únicas ni definitivas que implican de forma novedosa al espectador.