Joan Miró i Joan Baixas. Mori el Merma en Alicante
La exposición titulada Joan Miró i Joan Baixas. Mori el Merma en Alicante,
organizada por el MACA y el Consorcio de Museos de la Generalitat, no hubiera sido
posible sin la cesión de las obras de la Diputación de Alicante, Fundació Miró, Barcelona;
Fundació Pilar i Joan Miró, Palma; Es Baluard, Palma; Archivo Catalá Roca, COAC, Colegio
de Arquitectos de Catalunya y Archivo Municipal de Alicante.
Historia de una representación
Mori el Merma fue un espectáculo teatral de la compañía Teatre de la Claca dirigida por
Joan Baixas y Teresa Calafell con decorados, máscaras y grandes títeres o muñecos
diseñados y pintados por Joan Miró. Durante varios meses, Miró colaboró en el diseño de
los personajes construidos en tela y goma espuma por el grupo y en marzo de 1977, en el
propio taller de La Claca y como un miembro más del grupo, procedió a pintarlos y
decorarlos. Tras meses de ensayos, la obra se estrenó primero en Palma de Mallorca, en el
Teatro Principal y después, en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona el 7 de Junio de 1978.
En los primeros dos años, desde 1978 a 1980, se representó dentro del Festival
d’Automme en el Centro Pompidou de París, en los Riverside Studios de Londres, en la
Fondation Maeght de Saint Paul de Vence o en la Sala Olympia de Madrid.
La importancia de Mori el Merma en la producción de Joan Miró es capital: no es una más
de sus incursiones en la escena teatral, un aspecto artístico por el que sentía auténtica
pasión. Se trata de la representación del personaje de Ubú que Miró asocia al general
Franco. Joan Miró concebía al dictador como la encarnación de las tinieblas, la mano de
hierro de la España más negra, la fuerza siniestra que sembraba de sal los territorios
donde había de crecer la libertad. El personaje de Ubú que Miró desarrolla plásticamente a
través de una serie de dibujos y de tres carpetas de litografías, sube a escena con la obra
de Mori el Merma que recoge su ideario político tranversalmente bañado de surrealismo.
La historia de los muñecos de Mori el Merma en Alicante es complicada pero apasionante.
Cuando en 1980, La Claca desmontó la obra para acometer una nueva etapa, Miró accedió a que se vendieran los decorados iniciales, parte de los cuales fueron depositados en la
Fundación Miró de Barcelona y otra parte, gracias a las gestiones del artista alicantino
Eusebio Sempere, se adquirieron por la Diputación de Alicante con el propósito de
completar la Colección Arte Siglo XX. Mientras tanto, los decorados fueron expuestos en
1980 en el Museo de la Asegurada, no sin fricciones entre el artista y el Ayuntamiento
como recoge la prensa. Después de catorce meses de exposición fueron desmontados y
almacenados en cestos de mimbre que se retiraron en 1988 por la Diputación, donde se
conservaron desde entonces. Nunca más volvieron a exponerse.
Esta muestra que presentamos ha sido posible gracias a la colaboración de todas las
instituciones implicadas, de la voluntad de poner en valor esta fascinante historia sobre los
muñecos, máscaras y decorados por Joan Miró y el grupo de Teatro La Claca, y de
recuperar para todos, una más de las gestiones realizadas por Eusebio Sempere en
beneficio de sus conciudadanos. Los muñecos, máscaras y material escénico han sido
restaurados por el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de la Generalitat. Joan Miró, Ubu y el teatro
Pintor de poetas como lo definió Joan Brossa, Miró mantuvo una estrecha relación con la
literatura, especialmente con la creación poética de su época, con los poetas y escritores
vinculados con la vanguardia que le atraen por su afán de experimentación y por su
carácter rebelde e inconformista. Desde esta óptica hay que entender su sintonía con los
surrealistas con los que se identifica muy pronto, a su llegada a París en los años 20. El
surrealismo le abre las puertas de un imaginario que hizo suyo y le dotaba de cierta idea
de rebeldía que no abandonará nunca. En esa búsqueda de la transgresión, Miró sintió
auténtica fascinación por la obra de Alfred Jarry y por su famosa obra teatral Ubu roi. El
personaje de Ubu, recreado mil veces por los artistas del siglo XX, es la personificación de
la tiranía del poder, vulgar y sangriento, que encarna la corrupción y el despotismo. “Ahora
todo el mundo lo ve claro que lo que Alfred Jarry imaginó era en realidad Franco y los
suyos. Esta es la razón por la cual Ubu me ha fascinado durante los años del franquismo y
es la razón por la cual lo he dibujado tantas veces”. Y así fue, el tema le interesaba y
trabajo una y otra vez sobre él. El resultado plástico: dibujos, esculturas y tres libros con
litografías editados en 1966, 1971 y 1975 (Ubu roi, Ubu aux Baléares y L’Enfance d’Ubu) que fueron estímulo directo para el argumento y los elementos escénicos de la obra de
teatro Mori el Merma, espectáculo que en 1978 cerraba el ciclo de Ubu en la obra de Joan
Miró.La pasión de Miró por la escena es un tema puesto de manifiesto en exposiciones y
estudios pero no tan conocido por el público general. Para el mundo teatral diseñó
vestuario, personajes, carteles y espectáculos de danza. Le fascinaba el tema de la
representación y creía en el gran teatro del mundo donde todo cobraba vida. “El teatro se
hace y no queda nada, eso es fascinante. La obra de arte puede desaparecer, eso no
importa pero tiene que haber dejado sus semillas en la tierra”. En 1975, Joan Miró
propuso al grupo de Teatre La Claca una colaboración más allá de pintar una pareja de
títeres o cabezudos; quería participar en el diseño y puesta en escena de una obra de
teatro, Mori el Merma (el título llegaría después) en lo que terminó por convertirse en el
último gran proyecto de su vida. Miró quería implicarse atraído por el lenguaje teatral en
un espectáculo completo y sintió desde el principio un interés apasionado por este trabajo
en común. Fundamentalmente por tres razones. Primero porque la intervención plástica
que le solicitaban versaba sobre su propia obra y se lo planteó como un reto de
experimentación plástica. En el nivel teatral, Miró participaba de la idea de un teatro
poético, no necesariamente vinculado a la palabra y con fuertes raíces populares
manifestadas en fiestas y carnavales. Y por último y como razón fundamental, Miró
colaboraba así, en un momento tan delicado como 1976-1977, en la lucha contra la
intolerancia y los abusos del poder, a exorcizar los miedos, a rematar a los agresores y sus
adeptos que habían hecho prisioneras las ideas y la expresión de todo un pueblo y a
expulsar la rabia y la amargura. Miró consiguió gracias a la colaboración y al entusiasmo de los jóvenes de La Claca poner
en escena una obsesión plástica y política. A su edad, cerca ya de cumplir los 90 años, el
artista se mostraba aún curioso y en busca de nuevos descubrimientos; prueba constante
de su juventud. Fue su último gran proyecto, con plena conciencia y con la más grande de
las satisfacciones.
La exposición
1.-Joan Miró / Alfred Jarry
Joan Miró tuvo desde siempre un interés muy especial por la obra de Alfred Jarry. Sentía
auténtica fascinación por los escritos y la personalidad del artista francés y por su famosa
obra teatral Ubu roi a la que dedicaría tres libros de bibliófilo y la escenografía de la obra
que nos ocupa Mori el Merma. El texto de Ubu roi considerado la vanguardia del
movimiento dadá ha estado representado con éxito a lo largo del siglo XX por numerosos
directores teatrales que a menudo la han adaptado a la actualidad. Miró conoció el texto de Jarry en los primeros años 20 puesto que compró un ejemplar del
libro editado en 1921 y lo leyó y releyó anotando al margen y dibujando en las páginas
libres inspirado por el personaje de Ubu y en recortes que intercala entre las páginas del
ejemplar conservado en la Fundación Miró de Barcelona.
Su interés por el texto se manifiesta por primera vez en 1937 cuando participa en la
realización del programa de mano de Ubu enchainé presentado en la Comédie des Camps
Elysées con decorados de Max Ernst. Miró participó junto con Bretón, Eluard, Magritte,
Picasso, Man Ray, Tanguy y otros en la edición de un cuaderno de dibujos y textos
poéticos dedicados a Jarry y al mundo de Ubu. Miró presenta un grotesco Retrato de la
Mère Ubu, deforme tubérculo en el que los elementos líricos conviven con los motivos
escatológicos y groseros. Con los años, la fascinación por el personaje de Jarry adquirió
una extraordinaria dimensión a través de la trilogía de libros dedicados a Ubu y editados
por Tériade.
2.- Ediciones de artista.
Inspirado en la farsa grotesca de Alfred Jarry, Joan Miró diseña tres libros de bibliófilo
editados por Tériade en París en 1966, 1971 y 1975 que ilustran la obsesión del artista por
el personaje de Ubu. La primera con texto original de Afred Jarry es Ubu roi. La segunda y
la tercera son fruto total de la invención de Miró, tanto las situaciones como los dibujos y
el texto. Casi podríamos hablar de dos obras teatrales de Miró en la línea del teatro del
absurdo que también ilustra gráficamente y son Ubu aux Baleares y Lènfance d’Ubu. Miró
sitúa al protagonista de Jarry en Baleares y con un ingenioso contrapunto de imágenes y
frases populares mallorquinas y catalanas de tono humorístico y un poco grosero,
recogidas por el artista para componer el texto parece que quiere optar por la ironía y la
broma más que por el dramatismo.
UBU ROI
Alfred Jarry, Ubu roi, Litografías originales de Joan Miró París Tériade Editor, 1966.
Impresor: Imprimerie Nationale, París, para el texto y la tipografía. Mourlot, París, para las
litografías. Editor: Tériade Editeur, París.
Ubu roi contiene 13 litografías (un frontispicio y doce láminas interiores dibujadas en
violentos arabescos entrelazados que tienden a llenar todo el espacio) coloreadas con
tintas muy variadas, de extrañas tonalidades quebradas (amarillos y verdes pálidos, azules
tirando a lila, malvas…) de intensidad predominantemente estridente. El gran dinamismo
de la escenas proviene de la ondulación imparable de todos los trazos, de la tendencia al
enlazamiento continuo de las diversas figuras y, sobre todo, de la composición basada en
las posiciones respectivas de los personajes, siempre en una relación mutua fuertemente
chocante, casi paroxística: de exhibición, de amonestación, de repulsa, de agresión
brutal…
Cada una de las trece litografías se ha tratado como si fuera un teatrino, como un espacio
donde se han situado los diferentes volúmenes en este caso los personajes de la obra,
más que como un dibujo. Las formas grotescas y redondeadas evocan al tirano y a todo
su séquito. Los colores violentos y chillones dan un tono folclórico e inquietante, más que
armonioso, a cada una de las escenas.
Valenciana.
NP-0019
Imagen
maca.comunicacion@alicante.es